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MARISKALROCK | CRÓNICA FESTIVAL HARD ROCK MELÓDICO

29 septiembre, 2015 1:57 pm Publicado por  
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Sala Caracol, Madrid.

The Val

The Val

Posiblemente, el pasado sábado asistimos al mejor festival de rock español celebrado en la capital madrileña en este año 2015, con tres formaciones como The Val, 7 Almas y Dry River. Un trío que comparte una enorme calidad musical, grandes voces, magníficos intérpretes y excelentes canciones. Melodías de las que te llegan y tarareas tras su escucha una y otra vez.

En tiempos pretéritos, un cartelazo como este hubiera sido todo un reventón en taquilla con semanas de antelación. Aunque la sala no se llenó, el aspecto fue magnífico y se respiró un gran ambiente. El público estaba ávido de experimentar en directo los sonidos melódicos y las letras de los formidables trabajos discográficos que jalonan las carreras de estos conjuntos. Confiamos en los brotes verdes.

Cualquiera de los grupos podría haber abierto o cerrado el cartel. Aquí no había grupo principal y artistas invitados; todos iban a disponer del mismo tiempo para su actuación (hora y cuarto). En cuanto al orden, lo decidieron las propias bandas.

Comenzaron los madrileños The Val, con la radiante Gaby de Val al frente y la intro que da título a su segundo álbum ‘Heading For The Surface’, para afrontar “Wreckage Of My Heart”, el tema más hardrockero de este magnífico trabajo. Continuaron el repaso a este LP con “Crusaders”, “Wish You All The Best” y “Up To Where U Are”.

Ya hemos visto a la banda unas cuantas veces desde sus inicios y por ello no nos sorprende la calidad de la formación en directo y su sonido. En cuanto a los músicos, observamos una gran dedicación y detalle; especialmente en su guitarrista Alfonso Samos, que disfruta como un niño desarrollando su faceta más rockera. El resto de músicos rallan a un grandísimo nivel: el bajista Alex Morell, el teclista Tony Ortega y una máquina a los tambores como es el polifacético Rubén Berengena. No nos olvidamos al importante labor en los coros de María López, doblando las voces de Gaby y reforzando los teclados.

Hubo tiempo para su primer álbum ‘Back’ con ese exitazo que nos encanta, “Kiss In A Dragon Night”, junto al rockero “Johnny Got A Red Car”, ” The Unwritten Songs” y “The Age Of The Sun”, el cual acabó por todo lo alto.

Dentro del hard rock melódico y el AOR, que es por donde se desenvuelve The Val, también hay hueco para cortes de tintes bluseros como “Stardust”, donde Alfonso da rienda suelta a la improvisación y su destreza con las seis cuerdas; o semi baladas con base de piano, como “She’s Dumb And Blind”. “Roses And Chains” se convierte en una de sus grandes joyas, con la cálida voz de Gaby y la guitarra de Alfonso, pareja que se funde en un crescendo final que te pone el vello de punta.

Una vez más, The Val sentó cátedra de cómo hacer el mejor hard rock melódico/AOR, de factura internacional, en este país. La vocalización y pronunciación de Gaby, además de su aterciopelado timbre de voz, junto al virtuosismo de Alfonso, respaldado por unos músicos muy solventes, han conseguido poner en pie un grupo con mayúsculas que factura himnos que perduraran en el tiempo, madurando y envejeciendo como los grandes caldos.

7 almas

7 almas

Turno después para 7 Almas, el proyecto que crearon el vocalista Israel Hernansáiz y el guitarrista Oscar J. López para dar un paso al frente y componer temas propios, al margen de su tributo a Whitesnake, Badsnake. Un espectáculo que, por cierto,  podemos ver todos los meses en la sala Honky Tonk de Madrid.

Su primer y único disco hasta la fecha, ‘Nueva tierra’, se convirtió en una de las mejores referencias de hard rock que se han realizado en este país en muchos años. Excelentes himnos,  gran sonido y unos músicos en estado de gracia. Su puesta en escena refleja fielmente lo realizado en estudio, resultando todo un placer contar con propuestas tan estimulantes como esta, donde el hard rock de raíces setenteras cobra plena actualidad; y lo hace cantado en castellano y presentado por unos músicos experimentados. Unos intérpretes que saben transmitir la fuerza, pasión y el mensaje de unos temas que tienen gancho y que te llegan de verdad.

Interpretaron de forma íntegra su opera prima antes citada, con desgarradores temas como “Buscando”, el enérgico “La Diosa del templo” o “Te siento lejos”. Tuvieron tiempo también para enseñarnos su lado más nostálgico e intimista, con dos enormes baladas como “Allí estaré” y “Más allá”. Su devoción por Whitesnake nos la mostraron con “Gimme All Your Love”, donde Israel se enfrentó a Coverdale y salió con nota del envite, como durante toda la noche. Ese chorro de voz que tiene te cautiva, y te atrapa desde las primeras notas.

El combo se completa con una sección rítmica donde se encuentran Oscar Salas “Cherokee” al bajo, Oscar Pérez (KHY) a la batería (que ocupa el puesto que dejó el malogrado David Saura, que grabó el disco) y Carlos Mora a los teclados.

No bajaron el ritmo en ningún momento con cortes como “Hasta el amanecer”, “Nueva tierra”, el reivindicativo “Vampiros de traje”, el vitalista “Esperándote” y “Donde está tu amor”, con el que concluyeron un rotundo sets sin fisuras.

El fin de fiesta fue para los castellonenses Dry River, que bautizaron a la banda tomando elRiu Sec de su tierra, internacionalizando su nombre. La ascensión de esta banda es imparable; desde su etapa de versiones de los grandes del rock, hasta la actualidad, con dos excelentes álbumes, han sido destinados a darnos grandes alegrías.

intdryriver

Dry River

Su puesta en escena es realmente espectacular: todos salen con llamativas chaquetas amarillas de lentejuelas, pajaritas y tienen un par de miembros extra que aderezan con divertidísimas parodias y performances momentos puntuales del show. Según ellos mismos, son los animadores socioculturales. En vivo, son puro entretenimiento.

Arrancaron como un torbellino con un tema como “Bajo control”, una muestra de la versatilidad de su estilo. Un tema en el que demostraron que en una misma canción pueden sonar a Queen, Dream Theater, System Of A Down, Barón Rojo o Diablo Swing Orchestra; fusionando el rock, el hard rock, el rock progresivo, el metal y el jazz. ¡Casi nada! Ellos mismos se califican como “Surtido Cuétara Rock“.

Su vocalista Ángel Belinchón, natural de las Pedroñeras como el mismo recalca, es un magnífico maestro de ceremonias. Aunque estaba un poco tocado con su voz, para nada mermó su entrega e implicación con todos los asistentes. Contaron con un montón de fans en las primeras filas, los cuales llegaron en un autobús pedroñero, que cantaron sus letras desde el principio al final.

La banda suena como una auténtica orquesta, con dos magníficos guitarristas como Matías Orero y Carlos Álvarez, David Mascaró al bajo y Martí Bellmut a los teclados y saxo. La sorpresa de la noche fue el baterista Alfred Berengena, hermano de Rubén, que sustituía de forma puntual al ausente Pedro Corral y que tuvo las agallas de aprenderse el repertorio en cinco días. Enorme la calidad de este músico, que actualmente está con los parches de los vitorianos S.A..

Su set se basó casi de forma íntegra en su segundo disco ‘Quien tenga algo que decir…que calle para siempre’, con grandes canciones como “Oda al líder”, “¿Cuánto vales tú?”, “Irresistible” (un corte muy Asfalto) o “Frascos vacíos”, con clara influencia de Queen. La banda, enérgica, compacta y muy bien engrasada, ejecutaba un tema tras otro con alguna pequeña broma por parte de Ángel, dejando posos de gran calidad. En todas estas demostraciones de talento, grandes melodías y armonías vocales, que les confieren un marcado estilo propio.

De su primer trabajo nos dejaron la poderosa “La mujer del espejo” y la festiva “Pequeño animal”, para terminar con otra maravilla como “Traspasa mi piel”. Todavía faltaba el apoteósico fin de fiesta, el cual se demoró a las dos de la madrugada, una hora inusual en esta sala dadas nuestras experiencias anteriores.

Para el bis final, Dry River se enfrentó a un completo medley de Queen contando como invitados especiales con Gaby de Val e Israel Hernansáiz: vaya tres tenores se juntaron. Fue una delicia poder escuchar en sus voces algunas perlas del repertorio de la Reina, como “Bohemian Rhapsody”, “Don’t Stop Me Now”, “We Are The Champions”, “Tie Your Mother down”, “I Want It Out”, o “Friends Will Be Friends”.

Grupos como estos crean adicción, señores. Fue terminar esta espléndida noche de excelencias melódicas y ya estábamos deseando repetir. Un auténtico delito, salvo fuerza mayor, el haberse perdido este festival de pura ambrosía vocal y sonora.

Texto y fotos: José Luis Martin